Esta mañana cuando iba medio dormida a trabajar en autobús, se me ha acurrido que hoy hablaría por aquí, del tema "rozamiento" en éste tan agradable medio de transporte.
Lo primero que no entiendo porque casi todas la mañanas cuano hago mi sprint cual atleta de élite al verlo en la parada subiendo la última persona y el conductor me ve que voy con mi melena al viento esforzándome por llegar (porque me ve) unos segundos antes arranca y me cierra a puerta, porque supuestamente no cabe más gente (y eso que soy capa de meter tripa e ir chafada contra la puerta). Total, que un día sin otro tengo broncazo de mi jefe por llegar tarde (por supuesto no puede entender lo hijo de su madre que es el conductor, y su razonamiento es que me levante antes.... menos mal que algo bien me llevo con él y que sólo llego uno 5-10 min tarde que si no).
Luego, la frecuencia, no sé porque te puedes pegar un cuarto de hora esperando sin que llegue ninguno, y luego e golpe te caigan 3 o 4 autobuses (en mi parada para ir al trabajo paran 2 autobuses que me llevan allí supuestamente con una frecuencia de 4-5 minutos, JA-JA-JA)... aunque lo peor que llevo es que pasen y no abran la puerta aunque estén medio vacíos.. cualquier día me compro el monopatín y voy cual jovenzano Michael J. Fox, agarrada con uñas y dientes a la parte trasera del bus.
Pues una vez que estas dentro, eso es una odisea... a parte del olor (y no precisamente a mezclas de colonia de flores silvestres, si no más bien a habitantes del bosque), y los empujones (porque anda que las abuelas no meten el codo cual jugadoras de rugbi profesional, que cualquier día me brotará y es meteré el mío entre las costillas flotantes, y les diré: quéee a que duele verdad, y usted tiene osteoporosis, ays es que me puede, llevo incluso algún morado a causa de estas súper-brutas abuelas), es el gran roce que te meten los restantes viajeron, que yo alguna vez he pensado si es que estábamos bailando el reggeaton o que pasaba allí. Por que la gente no se corta un pelo, te tocan la cadera, el culo, el pecho.... vaya que el personal se pone las botas, y ya cuando justo caes entre dos amigotes y vas ahí haciendo el bocadillo, y ves que se les pone la risita nerviosa, para qué más.
Por que no me rozará una tía "güena" que huela bien, te sonría, y que ya si te entabla conversación.... no esas no, esa deben estar sentadas como reinonas, mientras una lucha contra la adversidad en el recorrido de la puerta de entrada a la de salida en la trayectoria de un cuarto de hora que dura el viaje al mundo laboral.
Total, que si alguien tiene problemas de ego ya le recomendaré mi autobús en hora punta, porque se sentirá la mujer más deseada del planeta, aunque sea por las personas equivocadas (y que conste qu yo no toco a nadie, porque la aquí presente cuando toca, es que toca de verdad).