No sé si finalmente me equiviqué o no al quedarme en el orgullo zaragozano, porque a parte de que no fui a la pequeña manifestación que hubo, sólo la ví porque coincidía que pasaba por ahí para hacer unas cosas que tenía que hacer, y aquello parecía más una reunión de cuatro amigos que iban a hacer un botelón en breve, que realmente algo llamativo que hiciera partícipe al resto de la población, y no eché de menos no haber podido ir.
Y luego, por la noche, sí, mucha gente, pero más de lo mismo, y yo siempre con mis buenas compañías que para mí, aunque no hubiera más en el bar ya sería feliz sólo con ellas, total, que nada nuevo ni nada especial que pueda contar salvo una noche más, en la que me fuí un poco rallada a casa al vover a comprobar que puedo conocer a alguien, que le puedo gustar y bla bla bla.... pero que simpre tengo tendencia a que sólo se quede en eso, no sé si es porque yo no doy pie a que la gente se pueda esperanzar en algo más y por lo tanto no surga nada más, o porque me fijo en la gente más seria y distante a priori que veo por ahí (ya se sabe, chica buena atraida por chica mala, lo enigmático de la frialdad).
Lo bueno, que el fin de semana que viene me voy a Madrid en estado absoluto de soltería y con ganas de la fiesta brutal que en Zaragoza no se va a ver en la vida, que eso, ahora que lo pienso, no está nada mal.
Y luego, por la noche, sí, mucha gente, pero más de lo mismo, y yo siempre con mis buenas compañías que para mí, aunque no hubiera más en el bar ya sería feliz sólo con ellas, total, que nada nuevo ni nada especial que pueda contar salvo una noche más, en la que me fuí un poco rallada a casa al vover a comprobar que puedo conocer a alguien, que le puedo gustar y bla bla bla.... pero que simpre tengo tendencia a que sólo se quede en eso, no sé si es porque yo no doy pie a que la gente se pueda esperanzar en algo más y por lo tanto no surga nada más, o porque me fijo en la gente más seria y distante a priori que veo por ahí (ya se sabe, chica buena atraida por chica mala, lo enigmático de la frialdad).
Lo bueno, que el fin de semana que viene me voy a Madrid en estado absoluto de soltería y con ganas de la fiesta brutal que en Zaragoza no se va a ver en la vida, que eso, ahora que lo pienso, no está nada mal.