Ya sé que son raras, pero la semana que viene tengo vacaciones, de esos días que te medio dan y no sabes donde colocar, así que me voy mañana a Córdoba (sí alguien me quiere dar paseos, sacarme a tomar cañas, yo me dejo, no conozco a nadie allí para salir, voy a ver a la familia).
Me van a venir bien, llevo una temporada apática, incluso el blog lo tengo abandonado. Es de esas fases en las que quieres dar un giro a tu vida y no sabes como, o no sabes cuando elegir el momento, porque no tienes claro cuando arriesgar para conseguir tus proyectos, y ves que nunca llega el momento y eso en el fondo frusta.
En fin... que voy a desconetar, y como el sur es como mi segunda casa, creo que más agusto no voy a poder estar.
Lo del capítulo anterior: mi amiga después de 3 semanas me escribió un mísero mensaje para decirme que no me había podido llamar antes, que le gustaría hablar conmigo... puag! puag! lamentablemente falsa y sobre todo, con muy poca clase (me escribe un sms y no llama).
Hoy por hoy, marte no vive en venus en mi corazón, así que será en otro momento la reconciliación.
Un beso a todas, y lo dicho, si alguien que esté por Córdoba me quiere sacar un poquillo, yo agradecida.